La memoria histórica volvió a reunir a las familias de Los Guáimaros y El Tapón en San Juan Nepomuceno, Bolívar. El 31 de agosto se cumplieron 24 años de lo ocurrido en 2002 en dos fincas del municipio, donde perdieron la vida quince campesinos.
Los hechos ocurrieron entre el 30 y el 31 de agosto de 2002, en zona rural del municipio. Eran vecinos, amigos y compadres. Algunos trabajaban en las fincas.
Veinticuatro años después, algunas de las familias aún esperan respuestas judiciales. Otras ya han recibido respuestas de la institucionalidad frente a los hechos de los que fueron víctimas.
Todas recibieron los cuerpos de sus seres queridos. Frente a las preguntas que permanecen, eligieron la memoria histórica como camino para que lo ocurrido no se repita.
Memoria histórica y búsqueda: las familias que aún esperan
En la mañana del 31 de agosto, el Concejo Municipal acogió la jornada “Encontrarnos para acompañar”. La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas tomó muestras de ADN a familiares vinculados a procesos de búsqueda.
También participaron la Procuraduría General de la Nación, la Unidad para las Víctimas y la Mesa Municipal de Participación de Víctimas.
En San Juan Nepomuceno, más de un centenar de personas fueron víctimas de desaparición forzada. Muchas de sus familias no han podido recuperar los cuerpos ni realizar un entierro digno.
El municipio hace parte del Plan Regional de Búsqueda Montes de María y Morrosquillo. Con esa estrategia, la UBPD busca al menos 2.189 personas en 17 municipios de Bolívar y Sucre.

Un parque con dos lugares de memoria histórica
En la tarde, el parque Olaya Herrera acogió el acto conmemorativo. Este espacio reúne dos lugares de memoria histórica que el municipio reconoce como propios.
El primero es el Monumento a las Víctimas de Los Guáimaros y El Tapón. Lleva los quince nombres de los campesinos que perdieron la vida en 2002 y está acompañado por los árboles que sembró Licinio.
El segundo es el Monumento al Campesino. Recuerda a las doce personas de la vereda Las Brisas, en el corregimiento de San Cayetano, asesinadas el 11 de marzo de 2000.
La escultura representa a un campesino montado en un mulo, camino al mercado, como cada sábado en el municipio.
“Este par de árboles que usted ve aquí los sembré yo en homenaje a las personas caídas. Todos ellos eran mis amigos, conocidos y compadres”, recuerda Licinio Enrique Herrera Campos.
Durante la jornada se insistió en el cuidado y la conservación de ambos monumentos, por el significado que tienen para las víctimas.
“Me gustaría que fuera como un recordatorio, que estuviéramos ahí como una casita, teniendo los recuerdos de esas personas”, dijo Elizabeth Lang Vergara, familiar de dos de las víctimas.

La apropiación social de los sitios de memoria
La conmemoración en el parque respondió a una iniciativa de las organizaciones de víctimas del municipio, que buscan resignificar estos espacios.
“Reconocer estos lugares como lugares de memoria es marcar un antes y un después. Lo que queremos dejarles a las nuevas generaciones es la no repetición”, dijo Yamidt Luna de la Rosa, hija de una de las víctimas.
En ese propósito trabajan con la institucionalidad local, el Concejo Municipal, la cooperación internacional y actores regionales y nacionales. De ese diálogo salen los planes y acuerdos para su sostenibilidad. Cada actividad realizada allí aporta a la apropiación social de la memoria histórica.
El aporte de Paz con Memoria en Bolívar
“Paz con Memoria busca resignificar e intervenir en espacios de memoria que permitan dignificar a las víctimas y garantizar su reparación y sostenibilidad”, explicó Julio García, lazo social de Ayuda en Acción.
La ruta avanza en tres pasos: diagnóstico participativo, adecuación física y simbólica del lugar, y plan de gestión. San Juan Nepomuceno es uno de los municipios priorizados. Todo ello alimenta el Plan Territorial de Memoria del departamento.
El proyecto lo financia la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), lo implementa Ayuda en Acción Colombia, en alianza con el Centro Nacional de Memoria Histórica y la Corporación Colectiva de Comunicaciones Montes de María Línea 21 como socio local estratégico.