Para muchas mujeres de Montes de María, hablar sobre situaciones de violencia significó hacerlo en silencio, sin conocer las rutas de atención disponibles ni contar con redes de apoyo cercanas. Sin embargo, esta realidad motivó la puesta en marcha de una iniciativa que llevó a comunidades de María La Baja, Mahates y San Juan Nepomuceno espacios de escucha, acompañamiento psicosocial, formación en derechos humanos y trabajo comunitario para prevenir las violencias basadas en género.
Una de las protagonistas de este proceso es Julieth Ospino, lideresa comunitaria de Mahates. Julieth desde hace años impulsa acciones en favor de los derechos de las mujeres en su territorio. A través de los Centros de Escucha “Comadreando entre Mujeres”, fortaleció sus capacidades para brindar acompañamiento comunitario, orientar a mujeres en situaciones de violencia y contribuir a la construcción de redes de apoyo en su comunidad.
“En nuestras comunidades hay mujeres que durante años guardaron silencio porque pensaban que lo que vivían era normal o porque no sabían dónde buscar ayuda. Los Centros de Escucha les brindaron un espacio de confianza para expresar lo que sentían, conocer sus derechos y encontrar una red de apoyo que les permitió comprender que no estaban solas frente a la violencia”, cuenta Ospino.
Una iniciativa para prevenir y atender la violencia en el territorio
Durante el evento "Tejiendo Paz y Derechos en Montes de María", Ayuda en Acción Colombia presentó los principales aprendizajes y logros del proyecto "Promover el ejercicio de los Derechos Humanos y la Cultura de Paz para la prevención y atención de las violencias basadas en género en los Montes de María – Fase II". La iniciativa se implementó entre 2024 y 2026 junto a la Corporación de Desarrollo Solidario y la Red de Mujeres Rurales del Norte de Bolívar, con el apoyo de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AACID).
El proyecto surgió para responder a situaciones de violencia basada en género que afectan a mujeres y niñas, agravadas por el conflicto armado, el desplazamiento y las dificultades de acceso a la justicia.
Las comunidades recibieron formación en derechos humanos y cultura de paz a través de diplomados y escuelas itinerantes, ejercicios de mapeo de riesgos, acompañamiento psicojurídico a mujeres, procesos de nuevas masculinidades con hombres y jornadas de capacitación a funcionarios públicos para mejorar la atención de casos de violencia.
Uno de los resultados fue la consolidación de los Centros de Escucha "Comadreando entre Mujeres". Más de 200 mujeres recibieron acompañamiento emocional, orientación y herramientas para acompañar a otras mujeres.
Además, otro resultado destacado fue la respuesta de los hombres. A través de talleres y espacios de diálogo, reflexionaron sobre comportamientos y roles tradicionalmente asociados a la masculinidad, y promovieron relaciones más respetuosas en sus hogares y comunidades.
“Yo crecí pensando que las mujeres estaban para obedecer y quedarse en la casa. Este proceso me hizo entender que los hombres también tenemos la responsabilidad de respetar, acompañar y defender sus derechos. Ese cambio empezó en mí y hoy quiero compartirlo con otros hombres de mi comunidad”, señaló Eider Enrique Vega Torres, líder campesino de María La Baja.
Liderazgo femenino para prevenir la violencia basada en género
Estos procesos de formación también impulsaron liderazgos como el de Marlidez Belén Agámez López, referente comunitaria de Montes de María. Su participación en el proyecto le permitió ampliar sus herramientas para defender los derechos de las mujeres y promover entornos más seguros para niñas, jóvenes y familias de su territorio.
"La prevención de las violencias basadas en género requiere un compromiso colectivo. Los resultados presentados hoy demuestran que cuando mujeres, hombres, comunidades e instituciones trabajan de manera articulada es posible generar transformaciones sostenibles que fortalecen la paz y la garantía de derechos en los territorios", afirmó Diana Quimbay, directora país de Ayuda en Acción Colombia.
Además del trabajo comunitario, el proyecto acompañó a alcaldías e instituciones públicas de los tres municipios en la mejora de sus procesos de prevención y atención de las violencias basadas en género, y dejó metodologías y herramientas pedagógicas que podrán servir de base para futuras políticas y programas locales.
Por último, con estos resultados Ayuda en Acción Colombia destacó la importancia de seguir impulsando procesos que promuevan el liderazgo comunitario, la igualdad entre hombres y mujeres y la construcción de territorios más seguros para las futuras generaciones.
Conoce más: Vivas libres y sin miedo