“Duberlys fabrica el zapato y la sandalia, pero ahora quiere el local. Sahily Shoes es mi marca y quiero promocionarla más allá: que no llegue solo a Colombia o Venezuela, sino a otros países”.
Duberlys Catherine Lagrave, de 36 años, es microempresaria en Colombia y forma parte de las 7,9 millones de personas que, desde 2015, han emigrado de Venezuela en busca de una vida mejor. En medio de la crisis económica, tuvo que dejar a su familia y toda una vida construida en el estado de Anzoátegui para empezar de nuevo junto a sus dos hijos, quienes son su mayor motivación para salir adelante.
A pesar de los obstáculos que enfrentó durante la migración, Duberlys llegó a Cúcuta dispuesta a aportar con sus conocimientos en la producción de calzado. Allí consiguió empleo como ayudante de guarnición.
“Yo en Venezuela ya fabricaba. Entonces, cuando me vengo para acá ya tenía esa experiencia, así que quisimos poner en práctica lo que allá hacíamos: hacer zapatos”, recuerda Duberlys.
En Colombia también encontró el amor en un hombre que también se dedicaba a la zapatería. Con Alberto José Ruiz formó un hogar, tuvo una hija y dio rienda suelta a sus sueños. Durante la emergencia sanitaria del COVID-19, Duberlys y su esposo demostraron una vez más su capacidad de resiliencia. Con una máquina financiada y mucha determinación, decidieron emprender con Sahily Shoes, su propia fábrica de calzado.

“Ahí arrancamos con una máquina… no prestada, pero sí financiada. Ella guarneciendo y yo cociendo. Hacíamos una docenita, dos docenitas, y las vendíamos”, recuerda Alberto.
Cinco años después, el esfuerzo ha dado frutos: hoy producen cerca de 200 pares de zapatos semanales y cuentan con un equipo de ocho colaboradoras en la fábrica.
“Al sol de hoy, mira: tengo cuatro máquinas, tenemos ya termo fijadora, planchas para estampar, más mesas de cortar, la cocina eléctrica. Diría que ya casi tenemos todo completo, faltan detalles”, cuenta orgullosa Duberlys.
Su espíritu emprendedor la llevó a vincularse con el proyecto regional “Recuperación socioeconómica justa e incluyente de la población venezolana y de acogida en Ecuador, Perú y Colombia”, implementado por Ayuda en Acción y financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). La iniciativa promueve la integración económica de personas migrantes, refugiadas y comunidades de acogida en situación de vulnerabilidad.
A través del proyecto, Duberlys recibió formación en educación financiera, digitalización, liderazgo y fortalecimiento empresarial. Además, adquirió herramientas en prevención de violencias basadas en género y acceso a orientación psicosocial y jurídica.
“Yo soy mamá, soy ama de casa y soy emprendedora. Nosotras, las mujeres, nos dividimos en muchas áreas y no contamos con mucho tiempo. Por eso me gusta que Ayuda en Acción me permite el privilegio de que todo sea virtual”, resalta Duberlys.
A través de Sahily Shoes, Duberlys busca generar más empleos e inspirar a sus colaboradoras para que cada día aprendan, fortalezcan sus capacidades en el oficio y mejoren sus condiciones de vida. Por eso, Ayuda en Acción le entregará capital semilla, representado en insumos o maquinaria, para potenciar la sostenibilidad y crecimiento de su emprendimiento. Además, continuará acompañándola en su proceso de acceso a crédito y bancarización, uno de los mayores retos para las personas migrantes que buscan emprender en los países de acogida.
Alberto José reconoce el crecimiento de su esposa: “En la cuestión de las finanzas ella ha mejorado muchísimo, y ella misma me ha dicho: ‘vamos a hacer esto, el profesor nos enseñó esto, vamos a ponernos un sueldo y a tratar de ahorrar lo más que se pueda pa’ seguir avanzando’.”
Duberlys sostiene que migrar no es fácil. Su plan inicial era estar máximo dos años fuera de Venezuela, pero en Colombia encontró un nuevo proyecto de vida que no solo impacta a su familia, sino que contribuye al desarrollo económico y social en Norte de Santander. Ver también https://www.laopinion.co/economia/mujeres-emprendedoras-transforman-el-departamento-con-apoyo-de-oenege
“Quiero que todos sean bienvenidos acá. Esta es la casa de las oportunidades”, afirma Duberlys.
Con cada par de zapatos que produce, Duberlys da un paso firme hacia un futuro mejor para ella, su familia y su comunidad, demostrando que la migración también puede ser sinónimo de resiliencia, emprendimiento y esperanza.